domingo, 17 de abril de 2011

Firenze- segunda parte

Cuando llegué a Florencia empecé a descubrir lo que era viajar sola. Lo primero que hice fue buscar un hostel, el que tenía en mente estaba completo, así que terminé en un alberguin al lado, llamado "Giovanna". La experiencia fue similar a la de un retiro espiritual: una cama, una mesa, una canilla. Compartí el baño con personas que nunca me crucé, porque salía a las 7 de la mañana y volvía de noche.
Mi alberguito estaba en el barrio de Santa María Nouvella, el de la estación, muy cómodo para moverse.


Dejé mis cosas y salí a dar una vuelta. Al principio estaba desorientada, no sabía para donde disparar si bien tenía mi guía bajo el brazo. Caminaba muy dispersa, por callecitas que no sabía a donde iban.. y de repente apareció el DUOMO. Fue la sensación de que algo se me venía encima, que no me dejaba mirar para otro lado, me cautivó. Me quedé un rato parada mirándolo, nunca había visto algo igual. Esa catedral, el bapisterio y su puerta! el campanile.. extraordinarios, sublimes, "bellisimos" y todos los adjetivos superlativos del mundo.


En Florencia me pasó eso; cada paso que daba era sorprenderme con algo y ver arte. Del Duomo me topé con la piazza della Signoria y esculturas: "La loggia della Signoria", la réplica del David, la fuente de Neptuno, el palazzo Vecchio. Caminando desemboqué en la ribera del Arno, el famoso río de Florencia y su "ponte Vecchio". Crucé el puente hasta la piazza Michelangelo y la mejor vista de Firenze.


Después de tomarme un "gelatti" subí hasta San Miniato al Monte, una de las iglesias más antiguas de la ciudad. Podría decir que caminé por toda Florencia hasta las nueve de la noche. Varios lugares estaban cerrados por ser lunes pero la vi toda desde afuera. No paré de caminar y encontrarme con lugares llenos de arte. Hasta la plaza de la terminal tiene su gran iglesia que hace que sea un encanto.


DUOMO
Me levanté temprano todos los días para ahorrarme el tema de la fila en los museos. Fui tan precavida que entré con todos los chinos primeros! Al Uffizi que reúne toda la colección de los Medici y al Della Academia (a este entré primera literal) y tiene el David original.


Después de recorrerme la galleria de Ufizzi  (que tiene más de 50 salas) con mi audioguía, y ver todas esas obras de arte que solo conocía por manuales de 7mo grado! me fui para Pisa, a conocer su famosa torre inclinada.


Muchos me había comentado que ese monumento histórico es el único atractivo del lugar. La verdad es que a mi la ciudad me pareció muy linda toda, y la caminé entera. Por supuesto subí a la torre, después a la catedral y al camposanto, lo único que descarté fue el bapisterio, por consejo del taquillero. Recorrer los alrededores de Pisa me dio una idea más amplia de lo que es la vida de los pisinos y Pisa, más allá de su torre.


Sosteniendo la torre!
Al día siguiente después de ir al museo della Academia y encontrarme cara a cara con el David, del cual me enamoré, fui para Siena con un colombiano que conocí. Estaba acostumbrada a andar sola, así que fue un poco raro tener que empezar a socializar.


Recorrimos todo Siena, la caminamos entera. Volví fanatizada con sus tejados rosas, de nuevo esas callecitas pintorescas y llena de balcones. Su DUOMO es imponente como el de Florencia. En su momento competían ambas ciudades por tener el mejor Duomo, y los resultados están a la vista. Cuando entré en el de Siena se me cortó el aliento. Fue caminar en un lugar celestial, abstraerse de afuera y contemplar. Mirar para todos lados, e imposible no ponerse a rezar y agradecer.


Siena es muy lindo. El ruido de los italianos también le da un toque mágico a cada lugar, siempre a los gritos y como a las corridas. Tampoco dejé de comer pizza y helado en cada lugar de Italia que pisé. Lo mejor que pude haber hecho en Siena fue subirme a la torre Maggia para tener la mejor vista: el Duomo, los tejados, el paisaje de campo y colinas verdes..


Torre Maggia y tejados de Siena
Mi último día me desperté temprano como siempre. Di vueltas por Florencia, desayuné en el Ponte Vecchio y me fui para San Giminano. Para llegar ahí tuve que hacer transbordo en Pogibosi, y ahí conocí a cinco personajes italianos, entrados en años que me querían ayudar a encontrar mi bus, y estaban muy entusiasmados conmigo. "La bambina e argentina" "bella bambina", me sacaban fotos con su teléfono, me hicieron reír mucho y esperaron a que me subiera al bus a Giminano.


San Giminano es una pequeña ciudad estilo medieval, rodeada de torres. El pueblito más lindo de la Toscana. Muy pequeño pero cada rincón tiene su encanto. Lo mejor que pude haber hecho fue caminarlo, comprarme una pizza y sentarme a mirar. Mirar horas y horas, tratando de entender cómo había llegado a tantos lugares tan lindos, tan lejos. Me volví temprano.. antes pasé por el Duomo y me despedí de él.. esta vez los caminos me llevaron a ROMA.


viernes, 15 de abril de 2011

Véneto- primera parte

VENECIA


Llegué a Venecia con mi pequeña valija de ryan aire prestada por un amigo scotisch. El vuelo fue corto y bueno. De a poco me empecé a dar cuenta de que verdaderamente estaba en Italia, todo era gritos y quilombo! Además subieron mi bolso al bus equivocado, así que tuve mi primer percance del viaje, y estuve bastante tiempo para poder entenderme con el "autista" (chofer) del bus. Solo me acuerdo que me decía "mestre", "mestre" y yo no sabía si me habían robado la valija, si había desaparecido, o qué. Me terminó contando que el "driver" del siguiente bus venía con mi bolso, y que Mestre era un lugar a 15 min. de Piazza Roma donde estábamos ubicados.


En el interin divisé a Chechi y Pablo caminando hacia nuestro punto de encuentro. Les pegué un grito y nos abrazamos! Después llegó mi valija, la dejé en la terminal y recorrimos Venecia durante todo el día.


Venecia como todos saben es una ciudad en el agua, y eso la hace muy particular y más pintoresca que cualquier otra. Me divertía mucho imaginarme la vida cotidiana de las personas saliendo de su casa en las "gondolas" para ir a trabajar o hacer su vida normal. Caminamos por sus calles y puentes. También tiene eso de callecitas que se entrecruzan y llevan a ningún lugar.


El almuerzo fue unos sandwichitos preparados por los chicos al pie del río, enfrente al palazzo Ducale. Después subí al mirador del campanario en la Piazza San Marco para tener una vista panorámica de toda la ciudad, y a continuación entramos a la iglesia de San Marco. Tomamos un gelatti por las callecitas de Venecia e hicimos un circuito improvisado por el lugar.


Como siempre quedé enloquecida con los balcones e imaginándome la vida saliendo cada mañana en una góndola. Después de recorrer los márgenes del Gran Canal, regresamos a buscar mi valija y nos fuimos en tren rumbo a Padova.


En Padova vive el hermano de Pablo, Martín que juega al rugby profesional en un equipo que se llama Petrarca. Está casado con una argentina y tienen 3 hijos, cuando llegué yo estaba por nacer esa tercera! Esto quiere decir que fue un gesto muy amable de su parte alojarme en su casa. Vivir con ellos fue reencontrarme con la calidez de la familia argentina, esa que te hace sentir de entrada como en tu casa y siempre "está todo bien".


A la noche comimos pasta y Martín me escribió un par de tips para que pueda arreglarmelas con los trenes en Italia. Me fui a dormir temprano, había sido un día intenso y esto recién empezaba..


Con chechi y Pablo- puente de Venecia
VERONA


A las 7 am. ya estaba arriba para tomarme el tren "piu económico" destino a Verona. Una vez allí caminé de la mano de mi guía lonely planet para no perderme de ningún "punto de interés" pero dispuesta a dejarme llevar por las calles de Verona, la ciudad de Romeo y Julieta.


El centro fue muy fácil de ubicar y todo estaba cerca. La piazza Bra, plazza delle Erbe y todos los edificios importantes alrededor. El anfiteatro hasta entrar al Coliseo de Roma me pareció impresionante, toda la historia que tienen esos lugares.


En Verona me fascinó perderme como siempre por las calles, salirme de las plazas principales y encontrarme con palacios llenos de jardines y castillos escondidos y también antiguos teatros.
Por supuesto entré a la casa de Julieta y le toqué la teta, respetando la tradición, para que me diera suerte en el amor.. como dice alguna de sus leyendas..


La vuelta a Padova fue bastante episódica y le sumo su cuota de aventura al día, aunque pasé un poco de nervioo..  Para empezar estaban rotos un par de trenes, y el aparato para validar el "biglieti" no funcionaba. Estuve bastante para encontrar mi tren, y antes estuve por irme en el tren "bala", el rápido de primera clase! Bajé un segundo antes de que arranque. El mío por supuesto era el "regionali". Cuando llegué a Padova di mi día por concluido.. pero no fui así.


No sé en qué momento en vez de subirme al tranvia que me dejaba en la casa de los chicos, me tomé un bus, cualquiera, el primero que se estacionó. A medida que viajaba me empecé a dar cuenta que me estaba yendo un poco a la mierda. Lo único que sabía era que tenía que bajarme en la última estación, y no sabía dónde carajo estaba! Por suerte Chechi me había dado un teléfono italiano y llamé.


 Cuestión que al chofer no le podía entender, así que le pasé el teléfono para que hable con Caro, la mujer de Martín. Entre ellos se pusieron de acuerdo en dónde me tenía que bajar, pero yo no me enteré de nada. Me deposité en las manos del señor conductor que después de tomado su descanso, dio la vuelta y me dejó en una rotonda. A todo esto yo tenía dos ramos de flores que llevaba como gesto de agradecimiento así que parecía una florista de la ruta.


Por suerte el bus que me tomé me dejaba en la esquina de casa, suerte de viajero se llama esto! Menos mal que no estaba en Buenos Aires.. esto no sería posible..




Puente Pietro- Verona
PADOVA


El tercer día lo pasé en Padova con Chechi y Pablo. Fuimos a la plaza del Prato Valle y a la iglesia de San Antonio, donde pedí novio para todas mis amigas! Ya empezó a surtir efecto... esperemos que siga escuchando mis plegarias.


Di unas vueltas por el Duomo mientras los chicos estaban en misa y a eso de las 12 nos encontramos para ver el clásico de rugby: Petrarca (equipo de Martín) vs. Rovigo. Fue un día distinto, lleno de euforia tana. Me encantaba escucharlos putear, y grabé varios videos de eso. Una vez terminado el partido nos quedamos un rato en el tercer tiempo donde sonaba música de casamiento y se respiraba diversión en el ambiente.


Me encantó esta parte del viaje, encontrarme con una amiga después de tanto tiempo y de tantas cosas vividas, compartir experiencias, algunas muy similares y también recorrer lugares juntas, nada mejor. Me encantó encontrarme inmersa en una vida familiar y sentirme como en casa. Son cosas que no me voy a olvidar! Y me dieron mucha energía para seguir mi viaje.. el siguiente destino fue Florencia!




Con chechi en la plaza de Padova

jueves, 14 de abril de 2011

Mi viaje a Italia

Podría escribir horas y horas de mi primer viaje fuera de España, de todos los lugares alucinantes que conocí, plazas, iglesias, museos.. pero primero quiero compartirles lo importante que fue este viaje para mi y lo bien que me hizo. Caí en la cuenta, una vez más, que muchas cosas pasan en el momento justo, cuando más las necesitas. Saqué pasajes a Italia de un momento a otro, fue todo muy rápido y no pudo haber sido mejor.


Odio que los adjetivos estén tan usados y que las palabras no alcancen para contar la cantidad de sensaciones y sentimientos que se me cruzaron por mi cabeza en estos días. Lo primero que me sale es FELICIDAD. Eso lo escribía mientras iba en tren a Roma, mi destino final.


Me encantó haber llegado a varios destinos sola, descubrirme a mi misma con tanta serenidad y entusiasmo. Siempre conectándome con el lugar, y a través de lugar conmigo misma. Me siento afortunada de poder vivirlo así, sintiéndome una "exploradora", descubriendo caminos que se salen del sendero o que no figuran en ningún mapa o guía. Entrar a una Catedral, "Duomo", o Basílica y darme cuenta que Dios debe ser muy grande para que existan cosas como estas. Gente que no pudo vivir para mirar la mayor obra de su vida, o vivió entregada a ello, eso es amor.


Caminar "bajo el sol de la Toscana" fue una de las cosas más lindas de mi vida. Estoy segura de que nunca me voy a olvidar de todo lo que sentí, conocí y pensé. Experimentar lágrimas de felicidad, pensar en tanta gente que lo estaría viviendo igual que yo. Sentirlo a Dios. ¿Sería esa la desconexión que me faltaba para poder sentirlo más cerca? ¿Seré egoísta por tener que viajar tanto para verlo?


Mi tren seguía andando a Roma y estoy segura de que era la más feliz en él. Pensaba que todo llega si uno lo busca, lo siente y realmente lo quiere. Escribía y se me iban apareciendo todas las personas que más quiero, aquéllas que posiblemente piensan todos los días un rato en mí: en dónde andaré? Qué estaré haciendo? En qué estaré pensando?


Yo también pienso mucho en ellos. A veces pienso que me encantaría que estén a mi lado, compartiendo conmigo, pero este es mi viaje. Sé que no me voy a cansar de contarlo y la escritura es una herramienta muy valiosa contra el olvido.


Antes de buscar mi valija en Florencia, pasé de nuevo por su Duomo, que me encandiló. Lo grabé a fuego en mi cabeza, en mi corazón, me despedí de él.


No sé si estas palabras serán suficientes, creo que siempre quedan cortas. Tampoco sé si mis ideas quedan plasmadas o si tengo alguna idea en realidad! Se me viene a la mente la "cárcel del lenguaje" del que hablaba Nietzsche. Nos limita, pero a la vez nos permite pensar. En definitiva puede que las palabras no lleguen hasta donde uno quisiera.
Mis sensaciones están atrapadas y encarceladas en mi corazón, y espero que nunca se escapen de ahí.


Sol de la Toscana en San Giminano.