Odio que los adjetivos estén tan usados y que las palabras no alcancen para contar la cantidad de sensaciones y sentimientos que se me cruzaron por mi cabeza en estos días. Lo primero que me sale es FELICIDAD. Eso lo escribía mientras iba en tren a Roma, mi destino final.
Me encantó haber llegado a varios destinos sola, descubrirme a mi misma con tanta serenidad y entusiasmo. Siempre conectándome con el lugar, y a través de lugar conmigo misma. Me siento afortunada de poder vivirlo así, sintiéndome una "exploradora", descubriendo caminos que se salen del sendero o que no figuran en ningún mapa o guía. Entrar a una Catedral, "Duomo", o Basílica y darme cuenta que Dios debe ser muy grande para que existan cosas como estas. Gente que no pudo vivir para mirar la mayor obra de su vida, o vivió entregada a ello, eso es amor.
Caminar "bajo el sol de la Toscana" fue una de las cosas más lindas de mi vida. Estoy segura de que nunca me voy a olvidar de todo lo que sentí, conocí y pensé. Experimentar lágrimas de felicidad, pensar en tanta gente que lo estaría viviendo igual que yo. Sentirlo a Dios. ¿Sería esa la desconexión que me faltaba para poder sentirlo más cerca? ¿Seré egoísta por tener que viajar tanto para verlo?
Mi tren seguía andando a Roma y estoy segura de que era la más feliz en él. Pensaba que todo llega si uno lo busca, lo siente y realmente lo quiere. Escribía y se me iban apareciendo todas las personas que más quiero, aquéllas que posiblemente piensan todos los días un rato en mí: en dónde andaré? Qué estaré haciendo? En qué estaré pensando?
Yo también pienso mucho en ellos. A veces pienso que me encantaría que estén a mi lado, compartiendo conmigo, pero este es mi viaje. Sé que no me voy a cansar de contarlo y la escritura es una herramienta muy valiosa contra el olvido.
Antes de buscar mi valija en Florencia, pasé de nuevo por su Duomo, que me encandiló. Lo grabé a fuego en mi cabeza, en mi corazón, me despedí de él.
No sé si estas palabras serán suficientes, creo que siempre quedan cortas. Tampoco sé si mis ideas quedan plasmadas o si tengo alguna idea en realidad! Se me viene a la mente la "cárcel del lenguaje" del que hablaba Nietzsche. Nos limita, pero a la vez nos permite pensar. En definitiva puede que las palabras no lleguen hasta donde uno quisiera.
Mis sensaciones están atrapadas y encarceladas en mi corazón, y espero que nunca se escapen de ahí.
| Sol de la Toscana en San Giminano. |