sábado, 21 de mayo de 2011

Roma ciudad eterna

Tanto tiempo sin escribir! Estaba extrañando contarles de mi. Estuve escribiendo mucho en mi cuaderno y nunca me sentaba a dedicarle a mi blog. Perdón por la desaparición y por dejarlos colgados en Florencia! Ni siquiera conté de Roma, increíble cómo me dormí! Perdón por dejarlos en suspenso.. me imagino lo que extrañaban saber de mi, ja!


Los caminos me llevaron a Roma. El viaje a Roma fue el más emotivo, en el que más pensé y me di cuenta de la magnitud del viaje que estaba haciendo y hasta donde había llegado. De eso que les comentaba en "mi viaje a Italia". 


En Roma me esperaban unos amigos de Buenos Aires que están de intercambio ahí y me alojaron en su casa. Llegué tarde, a eso de las once de la noche, cansada pero con mucha tranquilidad después de tanto estar recorriendo sola. Apenas llegué los chicos querían salir, y no pude decirle que no a la noche romana. Quería saber de qué se trataba.. 


Al día siguiente me desperté temprano para recorrer. Roma es una ciudad eterna, llena de historia. No podía creer que estaba delante de lugares de millones de años, esos de los que uno siempre escucha y conoce de los libros de historia y nunca se imagina el momento en que los conocerá en la realidad. Y ahí estaba yo, entrando al Coliseo, pasando por debajo del Arco de Triunfo de Constantino y caminando por el Foro romano y el Palatino. Mi única compañía era la audioguía que tengo que admitir, me terminó volviendo loca. Hay muchas ruinas y mucha historia en ese lugar, el antiguo centro urbano.




Coliseo desde el Foro romano


Claramente se necesita mucho tiempo para poder llegar a conocer Roma y todos sus tesoros. Estuve cinco días en los cuales no dejé pasar el tiempo y caminé muchísimo. Roma es una ciudad para caminarla, donde las cosas aparecen sorpresivamente cuando menos las esperas. Me pasó por ejemplo de estar caminando por el ghetto judío y que de la nada aparecieran unas ruinas de un antiguo teatro.. como si todo eso fuese normal..O de ir andando por unas callecitas y que apareciera la Fontana di Trevi. Estaba ahí, imponente, única y rodeada de turistas desesperados por tirar la monedita con la ilusión de algún día poder volver a Roma. Yo también tiré la mía. 


Evitar las multitudes es casi imposible, y eso sí que le saca bastante a los lugares, el aura mágico que tienen y que a uno le gustaría disfrutar tranquilo. No se puede hacer nada contra eso más que tener paciencia.. o ir a los lugares bien de noche! 


Entré a muchísimas iglesias como es de imaginar: la Porta de San Giovanni, San Pietro in vincoli, Santa María Maggiore. También visité el Vaticano y su museo.. Pasé por todas las piazzas y fuentes; Roma es una ciudad llena de agua! 


Me encantó caminar por el Tevere y los barrios tranquilos que hay del otro lado del río. En cualquier momento del día frenaba y me compraba una pizza, un platito de pasta o un buen gelatto. Nada mejor que comer en Italia! 


La Capilla Sixtina me pareció alucinante y nunca vi algo más lindo que las pinturas de Rafael, por eso me encantó encontrarme con esta frase en el Pantheon, donde está su tumba: "Aquí yace Rafael por el que en vida temió ser vencida la naturaleza, y al morir él, temió morir ella". También estuve en el museo Villa Borghese dentro del parque. Hay mucha obras, pinturas, esculturas, antiguedades que pude entender bastante bien porque me colé con una guía turística que estaba con un grupo de puberes; y como ninguno le prestaba atención, me contaba a mí! 


Quedé muy feliz con esta experiencia, con todo lo que vi, caminé, comí. Además conocí personas que le agregaron su cuota de diversión al viaje. Ahora espero que mi moneda en la Fontana me haga volver a Roma alguna vez.. 















1 comentario:

  1. otra vez.. sos grosa! te extraño muchísimoooo, pero al mismo tiempo quiero que sigas viviendo todas estas cosas para tener más para contar cuando vuelvas! sos lo más look, segui asi, feliz

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