miércoles, 23 de febrero de 2011

La promesa argentina

Hoy a la tarde, fui a ver qué onda el club que tiene convenio con el Jockey de Buenos Aires. Se llama "Real Club de Polo", y en metro queda bastante cómodo. Ni bien llegué me dijeron que fuera a hablar con las oficinas. Me informaron que puedo visitarlo 20 veces en total, les conté que jugaba al hockey y me interesaría probar, pero en principio no hubo caso. Me ofrecieron dar una vuelta para conocer el Club, y ahí fui.
la cancha inmensa!


Mientras chusmeaba el club y me imaginaba jugando al paddel sola contra el fronton (porque no me dejan invitar a nadie, y tampoco conozco a nadie de ese club), divisé a lo lejos unas canchas de hockey. Fue como se suele decir: un "gran vuelco al corazón". Me quedé impresionada. No era una, eran tres!! inmensas, bien cuidadas, regándose! bien verdes! Soñado! Y ahí pensé que algo tenía que hacer, una excepción. Alguna vez tengo que ser la excepción, siempre hay excepciones.


Convencida volví a las oficinas. Fui a hablar con la misma señora con la que ya había estado, y fui al grano: "¿No me pueden hacer una excepción? Vi las canchas, están buenísimas". No fue muy difícil, me mandó a hablar con otra tipa. Se quedó pensando y me comentó que me tendrían que hacer una prueba de nivel, que les interesaría ver mi curriculum deportivo, probar un entrenamiento. "Ja, cagué!" 


El equipo de hockey femenino está en la "categoría de honor", claramente son muy buenas. También hay un segundo equipo, conformado por 30 chicas. O sea, un montón, que me imagino deben morir por subir de categoría. Quedamos en que el entrenador me iba a llamar, y si demostraba un buen nivel, harían la "vista gorda". No me quiero ilusionar pero me divierte mucho el tema. No me pienso achicar en ningún momento, voy a usar todas mis armas, para que al menos me dejen entrenar con ellas. 


Entrenan únicamente los lunes a la noche, y los sábados juegan. Estoy esperando ansiosa el llamado del entrenador, quiero hablar con él y caerle bien, para que al menos tenga una buena impresión mía. Y si no, haré papelones una vez más, y me iré con otra anécdota a casa, cómo si no me faltasen acá en Barcelona.


Una vez que salí del Club, feliz por la vida y creyéndome la promesa de Argentina, crucé al Palau Pedalbres. Ahí me encontré con uno de los parques más lindo que conocí en mi vida. Es como estar en un bosque encantado en medio de la ciudad. El ruido de las fuentes, el olor de los árboles, silencio, tranquilidad.. y atrás el palacio, donde está el museo de la cerámica y el museo textil. Saqué entrada y nadie me avisó que estaba por cerrar. Me di un par de vueltas, iba caminando muy despacio porque hay mucho para mirar y leer, hasta que una de las chicas que trabaja ahí me frenó y me dijo que estaban por cerrar. 


Le contesté que a mi nadie me había dicho nada, que de haber sabido entraba otro día. La chica me dio la razón, pidió perdón, y se hizo responsable: me regaló una invitación para que vuelva otro día. Entonces salí contenta y conforme. Tiempo no me falta, y ganas mucho menos! Ahora soy la invitada del palacio, qué guayyy!


Fuente del Palau Pedralbes

Saliendo del Palau







3 comentarios:

  1. lereeeeeeeeeeeeeeee!!! q bueno todoo! me diverti mucho c la de los gordos!
    suerte en la prueba de hockeyyyyyy! vos podes campeonaa

    q ganas de estar en esos parquees ahi con vos! wachinaa
    anda a hacerte mas amigos y segui contandoo! ajja besoss
    juli

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  2. descubrí q si soy anónimo puedo comentar sin cuenta de google..decile a las chicas asi comentan!
    igual ya me voy a hacer una!

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  3. jajajajajajj me vas a tener q bancar con la salida a correr por el montjuic!
    mendu

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