Nunca había viajado tanto tiempo y tan lejos. Son 180 días a más de 10 mil kilómetros de mi casa, aunque sinceramente me siento en mi casa! Apenas puse un pie en Barcelona, estaban Ada, Angels y Marcelo para recibirme. De lejos vi sus caras atentas y expectantes, la mía era de excitación pura, tanta que casi atropello a un señor con mi carro de valijas.
Tanta espera, tanta ilusión, tanta energía y expectativa puesta en este viaje que ninguno podía creer que había llegado el día.
Ellos son lo MÁS! Son de esos personajes particulares con lo que me alegro de cruzarme por la vida, y con la ventaja que son mi familia, eso se siente. Desde que llegué estoy como en mi casa. Es totalmente diferente, y eso me encanta. Tiene techos y pisos de mosaico divinos, esos de los que ya no se hacen más, también es despelotada y alegre. Un lugar lindo para estar, y donde cada uno tiene su espacio.
Las casas del genio GAUDÍ son vecinas mías: La Pedrera y Casa Batlló. Vivo en el barrio de L’ Exiample que es único. De un lado está el Paseo de Gracia y del otro, la rambla de Catalunya. Es imposible no distraerse horas y horas mirando los edificios, las construcciones, todo el movimiento de la ciudad, la cultura, la mezcla de idiomas, callecitas que no llevan a ningún lado y hacen que te pierdas por rincones alucinantes e inesperados. Me encanta dar vueltas porque siempre me encuentro con algo nuevo, algo que me sorprende. Por eso digo que me siento como un niño de 5 años que tiene todo por descubrir, y al que todo le gusta.
| Casa Batlló-primera noche |
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